Boda de Antonio y Noe

Fantástico Fin de Semana
Antonio y Noelia se Casaron una semana antes, un 30 de Octubre lluvioso en Madrid, cuándo la Puerta de Alcalá estaba camuflada detrás de un escenario enorme que nos frustró el maravilloso decorado Urbano del centro de Madrid, improvisamos entonces unas fotos en Cibeles, el Palacio de Correos… y algunas tomas más, pero nos dejamos lo mejor para una semanita más tarde en la Maravillosa isla de Mallorca.

 
El avión salía a las 8 de la mañana, y había que estar un par de horas antes en el embarque, madrugón y un día muy largo de trabajo nos esperaba. Pero no me esperaba que fuera un día tan espectacular. Un día cargado de emociones, de risas, de anécdotas divertidísimas y del nacimento de una amistad.

Viajabamos Iván, mi ayudante y yo. Y en Mallorca nos esperaban los novios con una ilusión desbordante. Un día antes, Antonio me llamaba preocupado porque el Mercedes SLK que querían alquilar era biplaza y era incómodo para los cuatro, de modo que habían elegido una Audi, también descapotable, pero más comodo para desplazarnos por los paisajes de la isla.

Durante el vuelo no hacía más que mirar hacia abajo, pensando en el cielo que me iba a encontrar a la llegada. Es curioso, miraba hacia abajo para ver las nubes… claro. Pero no deja de ser curioso el comentario.

Todo bien, cuándo llegamos, como no puede ser de otra manera en la isla de Mallorca, hacía un sol espléndido, una temperatura ideal, y Noelia brillaba de guapa, y Antonio desbordaba ilusión como un niño. Estaban deseando de empezar, deseando de enseñarme cosas, y yo a ellos, Y yo, preparado a entregarme una vez más, preparado para dar lo mejor de mi sin saber qué me voy a encontrar. Contaba con el apoyo de una pareja ilusionada como la que más, con el equipo preparado y con el mejor ayudante que hubiera podido imaginar para esta sesión. Estoy seguro, pondría la mano en el fuego, que ahora cuando Antonio y Noelia estén leyendo estas lineas están sonriendo. (Sé la expresión exacta, el gesto que han puesto Noelia y Antonio) 

 Fuimos a Valdemossa, un pueblo lleno de Flores, ideal para Noelia, que le encantan las flores, lo sé porque me lo dijo el día de la Boda, y recorrimos las calles, tranquilos, paseando, como si de cuatro amigos se tratara paseando por un cuento de hadas con Principe y Princesa incluido.

Nos llamó la atención un mirador con una vista espectacular de camino a soller. En la foto se vé el mar tan grande.. pues todo eso o más es lo que quiere Antonio a Noelia. Lo sé porque me lo dijo él el día de la Boda

 Qué momentazo!!!!… Había una curva, una carretera, un velo espectacular, perfecto. Me bajé del coche y les esperé en una curva, la idea era que cuándo ellos bajaran con el coche yo les hacía una foto y punto. Pues no pararon!, se pasaban de largo una y otra vez y yo esperaba en la cuneta con la cámara de fotos como un gi ( como decía Marieta – Javier Krahe  http://www.youtube.com/watch?v=PYagy9flAeI), Pero lo cachondo de esto es que yo veía que se partían de risa, que no se aguantaban!!! ¿qué estaba pasando en ese coche que producía tanta risa?. En el coche iban tres, los novios e Iván, mi ayudante, y la misión de mi ayudante era la de hacer volar el velo. Pues aquí el amigo Iván, se metió debajo del vestido y gritaba a pleno pulmón que estaba teniendo una experiencia hetero. Gritando a pleno pulmón!!!!, yo no sé si a esas alturas sospechaban si mi ayudante era de ese rollo, pero fué tal el cachondeo que se montaron en el coche que será una anécdota dífícil de olvidar. Qué risa.

Llegamos a Soller… un pueblo con encanto del interior de la isla… un tren clásico recorre el centro del pueblo y lleva a los pasajeros hasta el Puerto de Soller, un espacio realmente maravilloso.

 Otro puntazo: el tren estaba lleno de abueletes, evidentemente ellos pensaban que era el propio día de la boda… y surgió, si, surgió la melodía más famosa de todas las Bodas. Que se besen, que se besen… y se besaron.

Se conviertieron en una anecdota para los pasajeros y el improvisado soniquete nupcial fue anecdota para nosotros.

Y se nos hizo de noche, estabamos agotados. Rotos completamente, cuando llegamos al Hotel fuimos cada uno a su habitación y quedamos en vernos en la cafetería del hotel. Nos dieron las tantas viendo las fotos que habíamos tomado durante el día y recordando momentos divertídisimos del viaje. Al día siguiente había que madrugar para tomar un desayuno espectacular, por cierto, en el hotel, (muy recomendable: http://www.hotelh10puntanegra.com/) y seguir haciendo fotos por la mañana en la playa. Hay que meterse en el agua con el vestido a disfrutarlo!

Y más y más risas… y unos días fantásticos. Y un recuerdo imborrable en la memoria y en el álbum de Bodas de Antonio y Noelia hecho por Albares Fotógrafos.

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